El Internet de las Cosas ya está aquí y, sin duda, ha venido para quedarse. A pesar de que para mucha gente sea invisible y aún no sea consciente de ello, ya está aquí y nos acompaña a todas partes. Básicamente se trata de tres cosas: conectar miles de millones de objetos (sensores, ropa, coches, relojes, maquinaria, etc.); recoger la información que estos han obtenido; y analizar esta información para extraer conocimiento. Se calcula que 50 mil millones de computadoras, teléfonos inteligentes y sensores de todo tipo estarán conectados a través de internet en 2020, hecho que augura un mercado de miles de millones.

barcelonacontanimancionSus aplicaciones son muy diversas, y una de ellas es conseguir unas ciudades más sostenibles. Un objetivo muy de actualidad y que afecta a ciudades como Barcelona. Por ejemplo, esta semana podemos leer en varios periódicos que “La contaminación en Barcelona sigue rebasando los límites de la UE”. Sin duda, uno de los principales problemas de muchas ciudades europeas son los altos niveles de contaminación del aire, en gran medida, a causa del tráfico rodado.

En la actualidad ya existen soluciones proporcionadas por el Internet de las Cosas que pueden ayudar a paliar este problema. El primer eslabón es medir los niveles de polución. En este sentido existen en el mercado varias soluciones robustas y ya contrastada. Por poner un ejemplo, podemos encontrar placas bases que permiten medir de manera muy fiable los niveles de partículas en el aire, los niveles de monóxido de carbono, los niveles de ozono, los niveles de nitrógeno, la temperatura, la humedad relativa, etc.

A partir de aquí podemos encontrar un sinfín de aplicaciones. Si combinamos las medidas de la polución existente en diferentes puntos de la ciudad con los datos obtenidos por sensores colocados en vehículos, podemos aplicar modelos predictivos para realizar una gestión sostenible del tráfico. Entre otros, un caso de éxito es el sistema de transporte público de Helsinky que ha reducido el consumo de combustible y mejorado los trayectos gracias a esta aproximación al problema.

Otro caso de mejora ambiental puede ser la gestión eficaz de los aparcamientos. Está estudiado que la búsqueda de aparcamiento provoca una mayor congestión en las calles y un aumento innecesario del consumo de combustible. En este caso tenemos soluciones como las que la empresa barcelonesa URBIOTICA ha aplicado a la ciudad de Niza, que permite informar al ciudadano a tiempo real sobre la disponibilidad de parking.

Lo más interesante es que el Internet de las Cosas permite no sólo predecir comportamientos sino incluso cambiarlos. El caso del sistema de aparcamiento de Niza mencionado anteriormente aplica una tarifa dinámica en base a la disponibilidad de aparcamiento, situación del tráfico o los niveles de contaminación. Esta adaptación de precios permite influir en la densidad del tráfico, previniendo de esta manera congestiones y reduciendo la contaminación dentro de la ciudad.

Hay un sinfín de aplicaciones del Internet de las Cosas y aquí solo hemos mencionado una diminuta parte de sus posibles aplicaciones. Si quieren saber más tienen la oportunidad de ponerse al día en el “Internet of Things Solutions World Congress”, que se celebrará en Barcelona el próximo septiembre. No lo duden, el Internet de las Cosas va a reinventar la mayoría de sectores en sus modelos de negocio y sus procesos. Yo lo tengo claro, el Internet de las Cosas es un tren en marcha al que hay que subirse si uno no quiere acabar apeado.

Nota de autor: La entrada de hoy a este blog es una práctica del seminario “Cómo escribir claro” de la UOC impartido por el profesor Marc Oriol Crespí al cual me he matriculado este verano: sin duda, un verdadero placer que recomiendo a todos aquellos que les apetezca mejorar su escritura de una manera amena y refrescante.

imagen: Foto de CARLES RIBAS en que la contaminación atmosférica cubre la ciudad de Barcelona (http://ccaa.elpais.com/ccaa/2015/07/22/catalunya/1437559339_543208.html)

2017-08-09T12:16:07+00:00 July 30th, 2015|